miércoles 2 de julio, 3:00 AM
La figura de Manu inundó la ciudad. Aparece en los afiches callejeros de Nike, en los folletos de Samsung y en la televisión su imagen surge a cada rato en dos publicidades: una de Frávega y otra de VISA. Mientras tanto, los políticos quieren hablar con él; los sponsors lo reclaman y las entidades de beneficencia necesitan su presencia.
El Comité Olímpico acaba de designarlo abanderado de la fiesta inaugural en Pekín y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner le entregará pasado mañana, a las 11, el pabellón celeste y blanco que llevará a China.
También la selección argentina lo espera para la conferencia de prensa de ese mismo día, que marcará el comienzo de la preparación para Pekín, y de allí lo trasladarán a Rosario, donde se concentrará con el resto del plantel, pero no podrá jugar el amistoso del miércoles próximo ante Polonia. De todos modos, estará por allí, dando entrevistas, firmando autógrafos y sacándose fotos con los miles de fanáticos que lo estarán esperando. Saldando, de alguna manera, su "deuda" con los organizadores.
Mientras tanto, hoy amanecerá en San Antonio, luego de varias horas de vuelo y tras tomarse un helicóptero ayer en el centro de Buenos Aires para poder llegar a tiempo al embarque en Ezeiza. Allí, en la sede de los Spurs, médicos especialmente contratados por la franquicia le aplicarán dos inyecciones en el tobillo izquierdo: un analgésico local en el tendón flexor hallux del tobillo izquierdo y un corticoide en la misma zona. Luego le inmovilizarán el pie y al día siguiente emprenderá el regreso. Seguramente también aparecerá por San Antonio la severidad y crudeza del ex militar Gregg Popovich, para ratificarle a Manu que no le gusta nada de lo que está haciendo.
Frente a esa artillería de compromisos, responsabilidades y presiones de todo calibre, Emanuel Ginóbili sufre la intriga de saber si podrá o no cumplir el sueño de sumar su segundo Juego Olímpico, de defender la medalla de oro y disfrutar junto a sus amigos de la Generación Dorada. Y lo que más le preocupa es la cantidad de días de preparación física que está perdiendo. El tiempo lo apremia y el deseo lo carga de incertidumbre.
Un combo explosivo de presiones que ayer casi no lo dejaba reflexionar mientras corría de un lado a otro por la ciudad, tratando de cumplir con todo y con todos.
Mientras tanto, Diego Grippo, el médico de la selección que lo atendió desde que volvió al país, detallaba las característica del tratamiento por seguir. "Lo que van a hacerle en San Antonio se pudo hacer acá, pero era mejor así para acortar los plazos y poder tenerlo en Rosario bajo nuestro control. Manu sufrió un engrosamiento del ligamento calcáneo peróneo posterior del tobillo izquierdo, que por fricción afectó el tendón y provocó una inflamación, una especie de tendinitis que se tratará de bajar con el corticoide."
Grippo señaló que sigue siendo optimista y supone que el engrosamiento del ligamento ya se redujo porque Ginóbili no sintió dolores ni molestias durante los últimos días, tras el tratamiento kinésico que realizó en Bahía Blanca.
"Manu volverá con el tobillo inmovilizado. Así lo tendrá por cuatro o cinco días y después lo probaremos en la cancha y sabremos si está recuperado. Podemos hacer una resonancia magnética u otro chequeo, pero la verdad estará en saber si él puede forzar ese tobillo corriendo, saltando y frenando. Supongo que eso podremos empezar a ejercitarlo el 10 o el 11 de este mes, cuando ya estemos de regreso en Buenos Aires."
Un lesión que Grippo no descarta resulte recurrente y que reaparezca en algún momento. Por eso, dijo, "lo mejor era hacerle una artroscopia, pero la recuperación necesitaría de cerca de dos meses y no hay tiempo ahora. Manu puede haberse curado, pero nada descartaría que vuelva a sentir molestias en la mitad de los Juegos o en la temporada con los Spurs. Es un tobillo que lleva muchos años en el alto rendimiento y sufrió su desgaste".
Después de algunos contrapuntos entre los médicos de San Antonio y los de la selección, un hecho fortuito comenzó a acercar las partes: el doctor Mark Mayerson, contratado por los Spurs, es amigo del argentino, especialista en pie, Héctor Masaragián, que estudió en Estados Unidos. Ellos estuvieron conectados día a día monitoreando el tobillo lesionado.
Esa circunstancia puede favorecer el proceso de recuperación, aunque en realidad, toda la expectativa se focaliza en esa inyección que hoy le aplicarán y por la cuál rezará el basquetbol argentino. Un pinchazo crucial en este presente complicado y lleno de tensión de Manu Ginóbili. El hombre del momento, que está en todas partes, pero muy preocupado.
Por Miguel Romano
De la Redacción de LA NACION
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