jueves 3 de julio, 3:00 AM
LONDRES (De un enviado especial).-Media hora después de terminado el partido, por ahí anda Marat Safin, en la sala de conferencia de prensa, atendiendo a los periodistas con unas bermudas camufladas y una remera de calle. Nada de indumentaria oficial. La ropa de tenista quedó en el vestuario, con el sudor de un jugador que sorpresivamente volvió a abrirse paso en el primer nivel internacional, un terreno que conoció, pero que parecía haber extraviado definitivamente. El ruso, de 28 años, había llegado a Wimbledon como una vieja gloria, un tenista con mejor pasado que presente. Su clasificación en el ranking (75°) no decía mucho, pero a la vez reflejaba otras cosas: este año, en doce torneos, nunca había ganado más de tres partidos seguidos. La hierba del All England, donde su techo estaba en los cuartos de final de 2001, no se intuía como la superficie de la resurrección.
Sin embargo, el pupilo del argentino Hernán Gumy, que desde hace 10 meses lo empezó a poner a punto con una rutina física que le hiciera bajar los seis kilos de más que tenía, alcanzó las semifinales al vencer en cuatro sets al español Feliciano López. Fue por 3-6, 7-5, 7-6 (7-1) y 6-3, con una interrupción en el primer set de más de dos horas a causa de la lluvia. Safin continúa con el impulso y la confianza que le dio haber vencido en la segunda rueda a Novak Djokovic, que supuestamente venía a Wimbledon a ser el tercero en discordia entre Federer y Nadal. Con los nervios debidamente templados por haber sido N° 1 del mundo y ganado dos Grand Slam (Flushing Meadows 2000 y Australia 2005), Safin enfrentará mañana a Federer por un lugar en la final.
Con el ruso en el nivel que está mostrando, el tenis recuperó a un jugador versátil, con recursos para manejar el partido desde el fondo de la cancha y también para desplegarse en la red cuando es necesario. Superó a un rival de buenas condiciones, uno de los que más aces suma en el torneo, además de poseer un slice que sobre el césped corta el juego como con un cuchillo. Pero que quizá le da la razón a Martina Navratilova, que hace unos años dijo que Feliciano López era "un talentoso, pero demasiado vago". O demasiado frío quizá, ya que no se afirmó con el primer set que ganó. Safin, que no entró en los altibajos que tantas veces lo convirtieron en un jugador impredecible, le luchó cada punto y se adueñó de un segundo y tercer set ajustados. Al ruso también le renació el espíritu competitivo, que bien lo va a necesitar para darle pelea a Federer.
El otro partido de los cuartos de final, entre Rainer Schluttler y Arnaud Clement, quedó inconcluso cuando empataban en un set (6-3 para el alemán y 7-5 para el francés). El partido se suspendió a las 20.53, por falta de luz natural, aunque también se tuvo en cuenta un pedido de Clement, que hace un tiempo fue operado de la vista y aún tiene dificultades. El cotejo continuará hoy y de ahí saldrá el rival de Nadal en las semifinales.
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