Télam

Marcelo trotta y vivian imar: dos directores para "tres deseos"

martes 3 de noviembre, 3:37 PM

Buenos Aires, 3 de noviembre (Télam).- Los cineastas Marcelo Trotta y Vivian Imar estrenarán el jueves "Tres deseos", su primer largometraje de ficción, que cuenta con notables actuaciones de Florencia Raggi, Antonio Birabent y Julieta Cardinali y que refleja las angustias de una pareja que atraviesa una crisis sentimental, un verdadero punto de inflexión en sus vidas.

"Son tres seres solitarios que deambulan en su búsqueda existencial, porque no saben qué camino tomar y eso los lleva a reflexionar sobre sus propias vidas", dijo Trotta.

"La humanidad toda ha reflexionado sobre estos temas y eso hace de la película un cuento universal con el cual la gente se conecta emocionalmente", agregó Trotta en entrevista con Télam.

Directores del Centro de Investigación Cinematográfica (CIC), Trotta e Imar ya habían trabajado juntos en "Legado" y otros documentales, pero esta es la primera ficción que dirigen juntos y ya fue seleccionada por el Festival de Roma, premiada por la actuación de Birabent en el Primer Festival Internacional de Kiev y se verá en el Festival de Cine de Mumbai.

"Hace tiempo que veníamos trabajando en documentales y queríamos hacer una ficción. Hará tres años que nos sentamos a trabajar en la idea de reflexionar sobre el amor, que de alguna manera es la gran temática de la película. Y en esas reflexiones empezaron a surgir estos tres personajes", agregó Trotta, que destacó el minucioso trabajo que dedicaron a las actuaciones.

En ese sentido, Imar señaló que "el trabajo con los actores era fundamental y por eso ensayamos muchísimo con cada uno de ellos, charlando de los distintos matices de cada personaje y de su mundo interior, analizando diálogo por diálogo, trabajando dos meses antes de la filmación todos los días, a la mañana y a la tarde".

"Eso sirvió mucho, porque al llegar al rodaje teníamos muy claro lo que queríamos y fue mirarnos con ellos y entendernos. Fue fundamental para que todo fluyera durante la filmación y para lograr exactamente lo que buscábamos", agregó la cineasta acerca de las logradas actuaciones de Birabent, Raggi y Cardinali, que conmueven con las profundas angustias que padecen.

Filmada en las playas y otros escenarios naturales de la ciudad uruguaya de Colonia, "Tres deseos" cuenta la historia de un viaje de fin de semana de Pablo (Birabent) y Victoria (Raggi), que parten desde Buenos Aires para festejar los 40 años de ella, pero poco a poco se verán envueltos en una pesadilla sentimental que los aleja y los deja perplejos frente a su vacío interior.

Según detalló Imar, "Pablo está todo el tiempo cuestionándose cosas. Es un personaje muy inconstante, al que lo domina generalmente el vacío y el hastío, la inseguridad, y eso lo lleva a ser por momentos muy agresivo. Está con una mujer a la que quiere pero su relación es cada vez más disfuncional".

"Por otro lado está Victoria, que cumple 40 años, una edad que a las mujeres nos lleva a planteos internos bastante importantes, como qué es lo que hicimos y qué es lo que dejamos de hacer. Ella sufre la agresividad del marido, que la lleva a reflexionar y a hacerse la pregunta de si quiere seguir estando con esa persona", agregó.

Entre ellos se interpone Ana (Cardinali), que según Imar "se acaba de separar y se encuentra con el hombre al que amó y la abandonó. Por momentos se entusiasma, pero se da cuenta que Pablo no cambió y su encuentro con él la lleva a plantearse qué hizo durante todos esos años, qué dejó de hacer y qué es lo que quiere realmente".

Muy cuidada en todos sus aspectos, tanto artísticos como técnicos, la película posee una puesta en escena sólida y funcional con la intención de los directores de conmover al público y comunicar el estado de desasosiego interior que atraviesan los protagonistas.

"Trabajamos las emociones en forma diferencial", dijo Trotta y agregó: "Ana siempre cae en las trampas del enamoramiento. Pablo siempre tiene una actitud agresiva y pasiva. Victoria sufre las consecuencias del desamor".

Para el cineasta, "la idea de trabajar muchas escenas con planos secuencias surge a partir de la cantidad de ensayos que hicimos y del compromiso actoral que estábamos notando, donde los personajes cada vez tomaban más intensidad y veíamos que era una pena cortar determinadas escenas que tenían que tener cierta autenticidad y verdad".

"Es como si uno los estuviera acompañando y fuera una persona más que estuviera presenciando sus conversaciones y vivencias", explicó.

Por otra parte, agregó, "el trabajo de planos cortos era una forma de entrar dentro de esos personajes para contar mejor la historia. Cada uno de sus gestos y silencios están contando algo, que en planos generales no hubieran funcionado".

"Queríamos estar cerca de los personajes y seguirlos permanentemente, por eso elegimos el plano secuencia. Siempre estamos muy próximos a ellos para poder estar con ellos y con lo que les pasa y con esa cosa tan visceral que tiene todo el tiempo la película", señaló Imar.

Sobre el escenario que eligieron, Trotta dijo que querían "mostrar que uno puede estar en el lugar más bello del mundo pero si está sufriendo o con la persona equivocada, ese lugar no existe y eso marca más su soledad. Creo que ayudó a crear un contraste entre la belleza del entorno y la infelicidad de los personajes". (Télam).- pap-sa-mag 03/11/2009 14:34

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