martes 3 de noviembre, 2:19 PM
Menos de una semana después del anuncio de Cristina Kirchner, el debate del proyecto de reforma política comenzará hoy formalmente en el Congreso.
El primer paso será la exposición del ministro del Interior, Florencio Randazzo, ante las comisiones de Asuntos Constitucionales, Justicia y Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, que serán las encargadas de evaluar la iniciativa oficial en primera instancia.
La discusión del proyecto, que prevé introducir un sistema de elecciones internas abiertas, obligatorias y simultáneas, arranca en un clima que combina las críticas y dudas de la oposición con el reconocimiento de parte del oficialismo de que tendrá que ceder con algunos cambios a la iniciativa oficial para garantizarse el apoyo de sus habituales aliados de centro izquierda, que rechazan de plano la reforma. Ocurre que la media sanción, que el Gobierno aspira a lograr el 30 de noviembre, requiere el voto de al menos 129 diputados.
Por eso, y apremiada por los tiempos, la Casa Rosada está dispuesta a hacer cambios, aunque se mantiene expectante ante la indefinición que, sostienen en los despachos oficiales, muestra la oposición, sobre todo la Unión Cívica Radical (UCR).
Piso en debate. En principio, una de las alternativas que comenzó a analizar el Gobierno es bajar el número necesario de afiliados para constituir un partido político, que la iniciativa fija en cinco por mil del total de inscriptos en el padrón distrital. En la ley actual, ese piso era de cuatro por mil, con lo cual la Casa Rosada podría volver al límite que fija la norma hoy vigente.
Para un partido nacional se requieren unos 27.000 afiliados, una cifra que en el Gobierno consideran que "asusta" a los partidos más chicos.
La prioridad del Gobierno es conseguir el apoyo de las fuerzas de centroizquierda como Solidaridad e Igualdad (SI) o Proyecto Sur, que apoyaron las últimas iniciativas del matrimonio Kirchner, pero mostraron fuertes críticas a la reforma política. Sucede que en el Gobierno, si bien mantienen la expectativa de que el radicalismo vote a favor, se reservan la duda.
Planteos opositores. La oposición, en tanto, espera a Randazzo con un arsenal de críticas al proyecto oficial. El cuestionamiento central apunta a las severas restricciones que la iniciativa les impone a los partidos políticos minoritarios para competir en el nivel nacional.
Las agrupaciones políticas mayoritarias se solidarizan en este punto con los más pequeños, aunque también harán sus planteos: insistirán en la instrumentación de la boleta única (en reemplazo de la lista sábana) y advertirán que las elecciones internas, abiertas y simultáneas no deberían ser obligatorias.
Como un adelanto de los cuestionamientos, el jefe del bloque de la UCR en la Cámara de Diputados, Oscar Aguad, criticó la "premuta" de la Casa Rosada para tratar y aprobar el proyecto, aunque consideró correcto que la discusión comience hoy.
"Queremos que haya un tiempo prudencial en la Cámara de Diputados para estudiar esta ley. Tendríamos que iniciar ahora el debate, eso nos parece muy bien. Pero [la discusión] tendría que terminar en una sesión extraordinaria, si el Poder Ejecutivo convoca, o a partir de marzo cuando se abran las sesiones ordinarias de nuevo", planteó.
"Creemos que esta ley debe estar en el Congreso tres, cuatro o cinco meses. Eso de tratar en 20 días una regla de juego de esta característica nos parece un despropósito", lanzó.
Las claves
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