miércoles 4 de noviembre, 4:13 PM
El decreto de necesidad y urgencia 1602 que dispuso la extensión del régimen de asignaciones por hijo a desocupados, empleados en negro y monotributistas sociales, modificó de hecho el presupuesto agregando un gasto. Pero insólitamente, la norma no lo dice expresamente.
De paso, también modifica al presupuesto 2010. Y es una muestra más de que el gobierno del matrimonio Kirchner no habla en serio cuando hasta sanciona una ley que dice que se limitan los superpoderes presupuestarios. No sólo se reservaron una proporción enorme de las partidas para manejarla discrecionalmente. Además, pueden ir por más, como en el caso mencionado, usando un decreto de necesidad y urgencia, además, ocultando datos.
El decreto dice que el dinero saldrá de la Anses. ¿Se aumenta el gasto y se disminuye el superávit? ¿O se recortan otros gastos y se hacen compensaciones? ¿O habrá menos dinero de la Anses para financiar al Gobierno y habrá que recortar gastos en otras áreas o buscar financiamiento en otro lado, como el FMI? Por ahora, es un misterio.
La ley de administración financiera dice que el Ejecutivo sólo puede hacer algunos cambios operativos en cada presupuesto, pero que las modificaciones de gran importancia, deben ser hechas por ley. ¿Cuáles? Pasar gastos corrientes a gastos de capital o a la inversa. Es decir, usar para comprar computadoras el dinero previsto para pagar sueldos, o al revés, por poner un ejemplo.
¿Cuál es el sentido de esas limitaciones? Que la Constitución manda que sea el Congreso el que anualmente haga la "ley de leyes". Que además debe iniciarse en Diputados, es decir, deben darle la primera media sanción los representantes del pueblo, no los representantes de las provincias, que son los senadores.
¿Qué son los superpoderes? El salteo de esa limitación. Otros gobiernos, como el de Menem, De la Rúa y Duhalde los tuvieron. Pero nadie los hizo tan extensos y profundos como los Kirchner. Y nadie, además, prometió tanto no usarlos más, para luego volver a hacerlo con más intensidad que antes.
Cristina Kirchner como legisladora votó en contra de las atribuciones especiales de otros presidentes. Pero bastó que la Presidencia quedara en manos de su marido para que no sólo cambiara de opinión sino para que opinara que las atribuciones especiales que tuvieron otros mandatarios eran demasiado restringidas si quien las tenía era su consorte.
Primero los Kirchner dijeron que no habría más superpoderes, pero luego en 2006 volvieron al ataque y en vez de ponerlos como excepción cada año, los instituyeron de manera permanente. E hicieron otras modificaciones que les permitieron aumentar a discreción la deuda e incluso "bicicletear" pagos para fingir un mayor superávit. La Constitución dice que el presupuesto lo hace el Congreso, los Kirchner dicen que sí, pero que luego ellos pueden modificarlo cómo quieran. El precepto constitucional es, así, una ficción.
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