Télam

El cigala deslumbro con un tango para el polaco goyeneche

viernes 6 de noviembre, 5:47 PM

Buenos Aires, 6 de noviembre (Télam, por Abel Sanabria).- El cantante flamenco Diego El Cigala deslumbró anoche a un Gran Rex repleto con su voz aplicada a una versión muy sentida de Garganta con arena, el tango que Cacho Castaña le dedicó al tanguero Roberto El Polaco Goyeneche, al presentar su disco "Picasso en mis ojos".

La voz brillante del cantautor, como una luz en la oscuridad, se convirtió en un filo estilete que atravesó el corazón de cada miembro del público, en el comienzo de sus canciones, y estableció una comunicación afectiva perfecta, cargada con las letras del tango y la poesía gallega que muestra en cada recital.

Diego Ramón Jiménez Salazar, tal el verdadero nombre de El Cigala, no estuvo sólo en el escenario. Diego Morán montado con su pecho sobre su guitarra mostró un virtuosismo sorprendente mezclado con una prolijidad envidiable, mientras que el percusionista bailó sobre el cajón con cada ritmo.

El bajista Yelsy Heredia se abrazaba a su instrumento como de mala gana y el pianista -para quien El Cigala pidió que Díos se lo guarde- el cubano Guillermo Rubalcaba, disparaba sus dardos con cada tecla blanca y negra.

Y con esa compañía, El Cigala se dedicó a jugar con su voz como en un tablao, fue a los falsetes más peligrosos, jugó con los ritmos, cantó en ráfagas e improvisó e improvisó como si nada lo pudiera conformar.

La gente le pedía el tradicional "La bien pagá" y el cantante les ofrecía una canción en la que le dice a una mujer "que después de que me muera, no haya un lugar para ti" después de Bravo o María de la O y sorprendía con La Paloma, de su nuevo disco. "La bien pagá" se la guardó para el final.

Recorrió sus clásicos Corazón loco ó Historia de un amor pero también mostró nuevas versiones de Dos gardenias, con la que terminaron zapando en clave de salsa, hasta convertir las butacas del teatro en celdas donde era imposible bailar, porque esa música invitaba a girar y girar.

De repente, solo con la guitarra de Diego Morán, ataco: "ya ves, el día no amanece, Polaco Goyeneche, cantame un tango más" y el silencio vació la sala y la llenó al mismo tiempo de expectativa y atención. Era su homenaje a El Polaco.

Como la música es una sola, el flamenco se mezcló a la perfección con el sentimiento tanguero y el público aplaudió de pié la poesía de Cacho Castaña y la conmovedora interpretación del español.

No hubo temas en los que no improvisaron, en los que no jugaron con la música y la interpretaron como la sentían en ese momento como si supieran que los discos de El Cigala, desde la época en que cantaba con Bebo Valdés, se escuchan una y otra vez, sin cansancio, por lo que cada presentación fue un juego que no se volverá a repetir. (Télam) as-ahm-dsg 06/11/2009 16:43

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