sábado 7 de noviembre, 4:00 AM
El cuerpo de delegados de las seis líneas de subterráneos y el Premetro, que pertenecen a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) anunciaron ayer un nuevo paro por 24 horas para el próximo martes, aunque no descartaron que la medida de fuerza pueda extenderse a 30 o 48 horas.
"La semana que viene, disculpen los pasajeros, va a parar el subte", dijo el delegado Roberto Pianelli durante una conferencia de prensa realizada en el anexo de la Cámara de Diputados (de la que participaron diputados nacionales y militantes de agrupaciones de izquierda), en rechazo de la agresión que denunciaron que sufrió la familia del delegado Néstor Segovia, durante el desalojo de un comedor comunitario en Moreno.
Respecto de esta situación, la pareja del gremialista, Noemí Segovia, aseguró ayer que fue golpeada por policías, que se encontraban en seis autos, cuando llegó al comedor comunitario que gestiona. "Cuando le pegaron a uno de mis hijos, pensé que lo habían matado", dijo la mujer.
Sin embargo, fuentes de la policía bonaerense desmintieron que hubiera habido violencia durante el operativo, realizado en Joaquín V. González y Sarmiento, del Barrio 2000, en ese partido bonaerense (de lo que se informa por separado).
Cada día hábil, el subte transporta un promedio de 1.500.000 personas. Y con esta nueva medida de fuerza, se trata del octavo paro que padecen los usuarios en sólo dos meses.
El de anteayer, en el contexto de la lucha que mantienen los delegados por un sindicato propio, por fuera de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), dejó a los usuarios sin subte durante 12 horas y convirtió a la ciudad en un verdadero caos de tránsito.
El jefe del gabinete nacional, Aníbal Fernández, acusó a los trabajadores del subterráneo que anteayer cortaron todas las líneas de tener una actitud "mezquina e irresponsable", y lamentó que hubieran tomado como "rehenes" a los usuarios de este servicio público.
Según Fernández, la actitud del Gobierno "es la misma que durante los últimos seis años, con una posición de no desalojar y no intervenir por la fuerza" para no generar "más violencia".
Con respecto al conflicto gremial, el funcionario, durante una entrevista con FM Milenium, agregó: "Están discutiendo una situación de confrontación dentro de la propia representación gremial, tomando como rehenes a los trabajadores que viajan todos los días".
Por su parte, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, calificó de "salvaje" la medida de fuerza de los gremialistas y aseguró que el martes pasado les había prometido buscar una solución a sus reclamos en un tiempo razonable.
"Esperamos que haya una actitud reflexiva; que esperen la decisión que se tenga que adoptar, que, seguramente, será la que mejor se ajuste a la norma vigente", afirmó el ministro, en declaraciones a Radio La Red.
Advirtió, también, que seguirá tomando "las medidas que sean necesarias [incluso] intimando a la empresa [Metrovías] para que también adopte las medidas que permitan garantizar este servicio esencial".
En este sentido, en Metrovías aseguraron a LA NACION que "se realizan todos los esfuerzos para brindar un servicio de emergencia, tanto por un compromiso social con los usuarios como contractual por parte de la compañía".
La empresa asegura que algunas de las dificultades para garantizar el servicio las crean los delegados, al obstaculizar las vías.
Mediante un comunicado, Metrovías informó que anteayer, entre las 11 y las 12.26, las líneas de subte, con excepción de la línea A, prestaron servicio limitado aunque, en algunos casos, como la línea C, fue sólo de 20 minutos. En tanto, la línea D, con casi una hora y media de servicio, fue la que más funcionó y realizó algunos trayectos entre la cabecera Catedral y la estación José Hernández, y las estaciones Agüero y Catedral.
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