viernes 8 de agosto, 3:00 AM
Por Sebastián Torok
De la Redacción de LA NACION
"Acá tenés que ganar, ganar y ganar. Boca es Sportivo Ganar Siempre...". Con su dialéctica tan particular, Alfio Basile, durante su exitoso paso por el club de la Ribera, adoptó esa frase como una muletilla. Conocedor de las exigencias, el Coco aprovechó lo mejor de esa circunstancia, se potenció y así llegó, casi sin proponérselo, al seleccionado. "Boca es así", suelen repetir los hinchas. Sobre todo en la última década de oro, los boquenses se acostumbraron a festejar y la obligación cada vez es más grande.
Aun sin llegar al punto de la intolerancia, pero sí de la ansiedad, los simpatizantes anhelan que el último semestre del año les regale un título. Luego de varios tragos amargos en el terreno nacional (el último título fue el Clausura 2006) e internacional (la eliminación en las semifinales de la última Copa Libertadores), más la consagración de River (en el reciente certamen vernáculo), Boca está apremiado por volver a ser campeón. Durante los meses que vendrán, el conjunto dirigido por Carlos Ischia tendrá que participar de la Recopa, el torneo Apertura y la Copa Sudamericana. ¿Cuál será la prioridad? Martín Palermo, el artillero inoxidable, marcó su tendencia: "Primero vamos a querer ganar la Recopa. Pero seguro que después vamos a apuntarle todos los cañones al campeonato local. Lo estamos necesitando y es lo que la gente también nos pide".
Ischia, que llegó a Boca hace seis meses bendecido por Carlos Bianchi, sabe que deberá alcanzar resultados favorables para alejar de su atmósfera cualquier fantasma . Durante la pretemporada en Washington y México, más el último trabajo en Casa Amarilla, el DT hizo hincapié en las fallas. Durante el semestre pasado, Boca se mostró endeble defensivamente; sólo mantuvo su valla invicta en apenas ocho de 31 partidos. Es cierto que Ischia padeció contratiempos para formar su defensa "ideal". Las lesiones, alternadas, de Mauricio Caranta, Hugo Ibarra, Julio Cáceres, Gabriel Paletta y Claudio Morel Rodríguez alteraron los planes. Pero de los 33 goles que recibió, siete fueron de cabeza y cuatro en contra de su propia valla; sin dudas, una cifra preocupante.
Como para fortificarse, Boca podrá ostentar que mantuvo la base de su rico plantel. Un grupo exitoso con la justa experiencia y juventud. Es verdad que deberá digerir la ausencia de Juan Román Riquelme en las primeras fechas; aunque tiene material suficiente como para pensar en positivo. Boca está obligado a ganar, su historia así lo indica.
LAS CLAVESTendrá que regularizar su producción en las áreas: le convierten con facilidad -sobre todo luego de centros cruzados- y, pese a generar muchas situaciones, falla en la definición.
El cambio de creadorBoca tendrá que asimilar rápidamente la ausencia de Juan Román Riquelme en las primeras fechas, debido a su presencia en Pekín; Cristian Chávez tendrá su gran oportunidad.
Sin alteracionesEl equipo auriazul no desarmó su plantel; mantuvo la rica base que en el semestre último luchó hasta el final en el torneo Clausura y la Copa Santander Libertadores.
2La última vez que el conjunto xeneize logró un torneo local fue en el Clausura 2006, cuando el equipo era conducido por Alfio Basile.
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