La Nacion

Resurgir

viernes 8 de agosto, 3:00 AM

Por Nicolás Balinotti
De la Redacción de LA NACION

No debe haber nada como el placer inefable de la resurrección. Arrastrado por el torbellino de entusiasmo y generosidad, Independiente se reforzó de tal manera que invita a creer que el poder de una billetera sonriente es capaz de lograrlo todo. Desde volver a las mieles de la gloria deportiva a modernizar el antiguo estadio de la Doble Visera.

Basta con un vistazo retrospectivo para comprender la necesidad que tiene Independiente de saciar un profundo vacío de alegrías. El Apertura 2002, el último título conseguido, fue apenas un suspiro de alivio y júbilo en medio de un proyecto sostenido por pilotes de cartón, que se derrumbó en un santiamén por los divismos y los desacuerdos entre el Tolo Gallego, el entonces presidente Andrés Ducatenzeiler y el empresario Daniel Grinbank.

La actualidad insinúa un lavado de cara. La filosofía de Claudio Borghi contempla audacia y libertad, pero sobre todo se aleja del siniestro resultadismo que gobierna. Bichi desea que sus jugadores mantengan la distancia suficiente de la presión de ganar o perder. Para el no existirá un juego de vida o muerte , como a veces suponía Pedro Troglio, su antecesor. Independiente contará con un plantel rico en nombres, capaz de desarrollar varios sistemas y dispuesto al cambio, según requieran el rival y la circunstancia. Borghi se inclinará en el comienzo por un 4-4-2 pese a que sus gustos lo acercan más a un 3-5-2, con la explosión y demanda constante de los carrileros. Por eso reclamó las llegadas de Leonel Ríos y Emanuel Centurión, pese a que la titularidad será prioritaria para los que ya estaban en el club, según palabras del DT.

Sin Germán Denis, la cuota goleadora se estima que recaerá en algunos de los refuerzos adquiridos para que se muevan cerca de la órbita del Rolfi Montenegro: Darío Gandín, Leonel Núñez o Federico Higuaín. Convertir bajo la sombra de Denis no debería volverse un estigma. El menú ofensivo será heterogéneo e interesante, y no se descarta observar en algún momento a todos juntos en la cancha.

No sólo por los refuerzos, sino también por su historia, Independiente está obligado a abandonar el renglón de las insinuaciones. Cuenta con el plantel para lograrlo y con la capacidad de un entrenador extraño para el contexto local, que decidió regresar a la cotidianeidad argentina movilizado por el deseo de repetir en Independiente el exitoso ciclo que lo consagró en Colo Colo, de Chile. El desafío es grande.

LAS CLAVES
La potencia ofensiva

Tras la partida de Denis, sin un goleador nato a la vista, habrá que ver cómo se desenvuelven los refuerzos que los Rojos contrataron para el ataque.

La presión de la gente

El equipo parece con el crédito abierto, pese a que algunos lo miraron de reojo tras los amistosos; tendrá que conseguir buenos resultados casi desde el comienzo.

El orden institucional

Con las cuentas relativamente en orden, y mientras cuida los gastos para el final de la remodelación del estadio, está alejado de los sobresaltos económicos y de las

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