domingo 8 de noviembre, 4:00 AM
Por Juan Manuel Raimundo
Para LA NACION
Hay que despertarlo. Porque Quilmes, cuando amanece, cuando se da cuenta de que puede, de que es una suerte de gigante dormido, se levanta y anda. Crece, se consolida. Pero no siempre ocurre. Quilmes, evidentemente, no capta su historia, no se refleja en su reseña: sigue dormido. Hay que levantarlo, entonces. Como cuando una semana atrás, perdía con Unión, uno de los aspirantes al ascenso y no se le caía una idea genuina. De pronto, tuvo un shock de confianza, y Carrasco y Sava sellaron una victoria importante. Ayer ocurrió algo parecido. Perdía, esta vez, contra San Martín, de Tucumán. En su estadio modelo, frente a su gente, que conmueve con su aliento, en otro primer capítulo para guardar y no repetir jamás. Se despertó Quilmes, como esos gladiadores que rememoran viejas épocas de gloria. Creció, buscó y descubrió la victoria con aquellos mismos apellidos. Pero anotaron al revés: Sava, primero, y Carrasco, apenas dos minutos más tarde.
Estiró sus piernas, estiró sus brazos y abrió bien grandes sus ojos. Quilmes estuvo de pie en ese segundo tiempo y logró, con una ambición mayor, como lo dicta su historia, una victoria trabajosa, merecida y decisiva si pretende seguir con esa lógica determinación de volver a su casa, a la primera división. Aunque con un partido más, quedó a tres puntos de la cima, por ahora, ocupada por San Martín, de San Juan. El encuentro resultó parte de la 14» jornada de la primera B Nacional, en la que se disputaron otros partidos, como el triunfo de Belgrano sobre Platense por 2 a 1 (Mariano Aldecoa y Luciano Lollo anotaron para el vencedor; Walter Zunino marcó el gol del equipo de Vicente López).
Al margen, el tema central es Quilmes, que perdía, por un golazo de Visconti en el primer acto. Chaucha Bianco, un DT admirador del juego práctico y poco audaz, despertó al equipo cervecero con el ingreso de Sava por Seri, un volante. El Colorado concretó una obra de arte: media vuelta, de zurda. Y Carrasco hizo el resto, para un equipo que debe lanzar su letargo al pozo de los desperdicios y comenzar a volar de una buena vez.
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