domingo 15 de noviembre, 5:56 AM
Por Damiano Beltrami
The New York Times
El mensaje en la página de Facebook de Rodney Bradford, publicado a las 11:49 a.m., el 17 de octubre, preguntaba dónde estaban sus panqueques. Las palabras fueron escritas desde una computadora en el departamento de su padre, en Harlem.
En ese momento, la frase, escrita en la jerga de la calle, era simplemente otra ensimismada, críptica actualización de estado en Facebook (sin sentido para cualquiera, excepto para Bradford). Pero, cuando Bradford, de 19 años, fue detenido al día siguiente como sospechoso de un robo en los departamentos Farragut, en Brooklyn, donde vive actualmente, las palabras cobraron una importancia mayor. Se convirtieron en su coartada.
Su abogado defensor, Robert Reuland, le contó a la abogada asistente de distrito de Brooklyn, Lindsay Gerdes, acerca de la entrada en Facebook, que se hizo en el momento del robo. El fiscal de distrito citó a Facebook para verificar que las palabras habían sido escritas desde una computadora en un departamento de la calle 118 oeste, número 71, en Manhattan, la casa del padre de Bradford. Cuando este hecho se confirmó, se retiraron los cargos.
"Este es el primer caso que conozco en el que una actualización de Facebook se utilizó como prueba de coartada", dijo John G. Browning, un abogado en Dallas, quien estudia la relación entre las redes sociales y la ley. "Vamos a ver más de esto debido al auge de las redes sociales".
Como más gente revela los detalles de su vida en línea, sitios como Twitter proporcionan pruebas en las batallas legales.
Hasta ahora, la actividad en redes sociales ha sido principalmente utilizada como evidencia para los fiscales, dijo Browning. Citó un caso de robo en septiembre, en Martinsburg, Pensilvania, en el que el ladrón utilizó la computadora de la víctima para iniciar sesión en Facebook y se olvidó de cerrar la sesión. La policía siguió el rastro digital de Jonathan G. Parker, de 19 años, quien fue detenido.
Como parte de su defensa, un sospechoso en un caso de asesinato en Indiana , Ian J. Clark, dijo que no era la clase de hombre que podía matar al hijo de su novia. Pero comentarios respecto de que hizo publicaciones en MySpace lo dejaron vulnerable a un examen de carácter, dijo Browning, lo cual contribuyó con su condena y una sentencia de cadena perpetua sin libertad condicional.
En casos civiles, también, las comunicaciones en línea han ayudado a fortalecer las pruebas, especialmente en los casos de divorcio, donde se utilizan a menudo como evidencia de infidelidad.
Y los mensajes de un ayudante de comisario en período de prueba, Brian Quinn, quien tiene 26 años, y vive en Marion County, Florida, en su página de MySpace, lo llevaron a ser despedido en junio de 2006 por "conducta impropia de un oficial".
Estos casos son cada vez más frecuentes en parte porque el Congreso en 2006 cambió las normas federales de procedimiento civil, ampliando así la aceptación de la información almacenada electrónicamente como evidencia.
Con el uso de una actualización de Facebook como coartada, tales comunicaciones pueden también ser utilizadas para probar la inocencia, dijo Browning.
La detención de Bradford se produjo por el asalto a mano armada de Jeremy Dunklebarger y Rolando Pérez-Lorenzo, a las 11:50 a.m. del 17 de octubre, según Reuland, el abogado de Bradford.
Bradford, quien enfrentaba cargos por un robo anterior, sostuvo que se encontraba en Harlem en el momento del robo, el 17 de octubre (una afirmación que fue respaldada por el padre de Bradford, Rodney Bradford padre y por su madrastra, Ernestina Bradford, contó Reuland).
Reuland reconoció que, en principio, cualquier persona que conocía el nombre de usuario de Bradford y la contraseña podría haber escrito la actualización de Facebook, pero considera que es poco probable.
"Esto implica un nivel de genio criminal que se esperaría de un joven como éste; él no es el Genio Malvado", dijo Reuland, y añadió que la entrada en Facebook fue "la cereza del pastel," ya que su cliente tuvo otros testigos que proporcionaron una coartada.
Jonah Bruno, un portavoz del fiscal de distrito de Brooklyn, Charles J. Hynes, dijo que no podía discutir los detalles del caso porque fue cerrado. Pero reconoció que Facebook fue crucial para que los cargos fueran retirados.
Pero Joseph A. Pollini , quien da clases en el Colegio de Justicia Penal John Jay, informó que los fiscales no deberían haber retirado los cargos de manera tan rápida.
"Con un nombre de usuario y contraseña, cualquiera puede introducir datos en una página de Facebook", dijo Pollini.
"Algunas de las personas más inteligentes en Internet son adolescentes", señaló. "Ellos conocen Internet más que muchísima gente. ¿Por qué? Porque la usan todo el tiempo".
© NYT Traducción de Ángela Atadía de Borghetti
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