domingo 20 de julio, 6:08 AM
Jordi Calvet
Phnom Penh, 20 jul (EFE).- Camboya envió hoy una queja formal al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas por la invasión de su territorio nacional por parte de Tailandia en un área fronteriza donde ambos países se disputan la soberanía de un templo milenario.
Sin embargo, el ministro de Información camboyano, Khieu Kanharith, destacó que no desea una intervención militar, sino que la ONU obligue a Tailandia a retirar de la frontera a los más de 500 soldados que tiene allí desplegados desde hace días.
Desde Bangkok, el Gobierno tailandés anunció que estudiará la denuncia antes de decidir cómo responder a la misma ante la ONU y pidió calma para lograr una solución negociada al conflicto por la titularidad del terreno donde se ubica el complejo religioso de Preah Vihear, que data del siglo XI.
A principios de semana, tres nacionalistas tailandeses cruzaron al país vecino para reclamar la soberanía del templo, recientemente declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Los activistas fueron expulsados de inmediato por soldados camboyanos, y en ese momento arrancó el envío masivo de tropas al lugar por parte de ambos gobiernos, cuyas relaciones podrían estar a punto de romperse.
Además, la crisis ocurre cuando el Ejecutivo tailandés pasa por un momento de extrema debilidad por el acoso de la oposición, y a una semana de que Camboya celebre elecciones generales.
Tailandia ha despachado sus efectivos a una ladera montañosa próxima a las ruinas para bloquear los accesos al recinto, mientras Camboya ha reforzado su contingente de mil soldados con policías antidisturbios para disolver cualquier protesta de manifestantes tailandeses.
Hasta ahora, no se han producido intercambios de disparos, pero los generales de ambos países no descartan un enfrentamiento si sigue aumentando la tensión.
El primer ministro de Tailandia, Samak Sundaravej, advierte de que la escalada de la presencia militar camboyana ha deteriorado la situación y pide resolver el asunto a través del diálogo.
Pero su colega camboyano, Hun Sen, exige la retirada inmediata de los soldados tailandeses y denuncia que han entrado ilegalmente en suelo camboyano.
Altos funcionarios de ambos países tienen previsto entrevistarse mañana para solucionar la disputa, que ha suscitado el temor a que se repita la violencia ocurrida en 2003.
En aquella ocasión, miles de camboyanos atacaron e incendiaron la Embajada de Tailandia y sedes de empresas tailandesas después de que el Gobierno camboyano se sintiera ofendido por unos comentarios despectivos aparecidos en la prensa tailandesa sobre los templos de Angkor Wat, un símbolo de Camboya y recogidos en la enseña nacional.
Tailandia y Camboya luchan desde hace décadas por la soberanía del templo del reino jemer, que data del siglo XI y hace dos semanas fue designado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pese a las protestas de Bangkok.
En 1962, el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya determinó que el terreno sobre el que se ubica el recinto religioso del antiguo reino jemer corresponde a Camboya, pero Tailandia se resiste a aceptar ese dictamen.
Hace un mes, el entonces ministro de Exteriores tailandés, Noppadom Pattama, intentó llegar a un acuerdo con Camboya para cerrar el contencioso, pero el pacto fue rechazado por la oposición y el Tribunal Constitucional, que lo anuló porque el canciller no había consultado previamente al Parlamento.
El fallo obligó a renunciar a Pattama, a quien se acusaba de haber entregado una parte del territorio nacional al país vecino a cambio de concesiones económicas al depuesto ex primer ministro Thaksin Shinawatra, su antiguo cliente como abogado.
Las ruinas de Preah Vihear son visitadas cada año por decenas de miles de turistas tailandeses y extranjeros, y se espera que la cifra aumente tras el reconocimiento del valor histórico del templo por parte de la UNESCO. EFE
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