La Nacion

"Los cambios los decide la Presidenta"

viernes 25 de julio, 3:00 AM

Fue una ceremonia poco formal con los dos protagonistas de las últimas 24 horas de tensión política juntos. Ayer asumió el ahora ex intendente de Tigre Sergio Massa como jefe de Gabinete luego de la conmocionante renuncia de Alberto Fernández, que participó también del acto en la Casa Rosada y se llevó un tenso saludo público de la presidenta Cristina Kirchner. El gran ausente fue el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, sobre quien ayer pesaron otra vez con fuerza rumores sobre su alejamiento del Gobierno.

La primera orden que le dio la Presidenta a Massa fue que firmara el proyecto para la reestatización de Aerolíneas Argentinas, y lo sentó en una conferencia de prensa, apenas 15 minutos después de haberle tomado juramento, escoltado por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y el secretario de Transporte, Ricardo Jaime.

Ambos funcionarios quedaron así ratificados en sus cargos, a pesar de las diferencias con ellos que manifestó Alberto Fernández a la Presidenta en sus reiterados amagos de renuncias previas. Ya fuera del poder, al ex jefe de los ministros lo escucharon decir: "Evidentemente, con esa foto de Massa con Jaime y De Vido, el Gobierno seguirá para el mismo lado", en referencia a la permanencia de la llamada pingüinera o los "duros" del kirchnerismo.

"Tenés 30 segundos para arrepentirte", le dijo la jefa del Estado a su nuevo ministro momentos antes de tomarle juramento. La broma es una muestra de la tensión que se respira por estas horas en el poder.

De todas maneras, la Presidenta se mostró distendida, hizo chistes por lo bajo junto al presidente provisional del Senado, José Pampuro, a quien tenía a su lado (lo que agigantó la ausencia del vicepresidente Julio Cobos), y permitió que el Salón Blanco, repleto de invitados, le dedicara un último reconocimiento con un extendido aplauso a Alberto Fernández. El se regocijaba, mandaba besos, guiñaba el ojo y saludaba con la mano. Parecía irse triunfante, pero, al menos en las primeras horas, el Gobierno le dio la espalda a su reclamo de que se fuera Moreno.

En sus primeras palabras como ministro, Massa evitó pronunciarse sobre la posibilidad de otros cambios de gabinete. "La Constitución establece que el ejercicio del Poder Ejecutivo es unipersonal. Todos nosotros somos colaboradores de la Presidenta y a ninguno de nosotros nos corresponde opinar sobre quiénes son sus colaboradores", se excusó.

Massa tampoco definió qué pasará con los funcionarios de su ministerio, entre ellos, Enrique Albistur (Medios) y Romina Picolotti (Ambiente).

Después desplegó un verdadero show mediático. Saludó uno por uno a los cronistas y prometió más diálogo con el periodismo. Contó que ésa había sido otra de las órdenes que le había dado Cristina Kirchner, que siempre se mostró renuente al diálogo con la prensa. "Tengo la instrucción de la Presidenta de mantener un permanente contacto con ustedes, porque para nosotros poder brindar buena información es una muy buena manera de que los ciudadanos se enteren del fuerte trabajo que está llevando adelante el Gobierno", se congració. Massa bajó del estrado, se paseó ante las cámaras y, dicharachero, invitó a un desayuno, la semana próxima, con todos los medios.

La despedida

El otro protagonista de la jura, Alberto Fernández, vivía sus últimos segundos en la Casa Rosada, ya fuera del poder. Estuvo unos minutos reunido a solas con la Presidenta, a quien le dijo: "Estoy para ayudarte y te quiero". Según pudo saber LA NACION, está peleado con Néstor Kirchner, pero no con Cristina. Ella eligió ante las cámaras mostrarse más bien fría con quien fue su más cercano colaborador. Se sabe: no cayó nada bien en el matrimonio presidencial el modo que eligió uno de los fundadores del proyecto kirchnerista para dar el portazo, marcando diferencias con el actual rumbo del Gobierno.

Otra ausencia notable ayer fue la de Kirchner, que a pesar del cariño que tiene por Massa, no se acercó a saludarlo. ¿Habrá sido por la presencia de Alberto Fernández? Discutieron muy fuerte, quizá como nunca antes, el sábado pasado.

A excepción de Moreno, todo el plantel de ministros y secretarios dio el presente, además de los gobernadores, menos el chaqueño Jorge Capitanich y el mendocino Celso Jaque. También estuvo el ex piquetero Luis D Elía, otro de los enemigos internos de Alberto Fernández.

Al que se lo vio divertido fue al suegro de Massa, Fernando "Pato" Galmarini, ex secretario de Deportes de Carlos Menem, que se paseó ayer por la Casa Rosada saludando a viejos conocidos y sin ocultar su actual vinculación con Eduardo Duhalde.

Por Mariana Verón
De la Redacción de LA NACION

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