viernes 25 de julio, 3:00 AM
Por Laura Lucchini
Para LA NACION
BERLIN.- Convertida ayer en la capital de Europa por un día, Berlín recibió con un abrazo simbólico al candidato presidencial demócrata estadounidense, Barack Obama.
Más de 200.000 personas colmaron la avenida 17 de Junio y se concentraron alrededor del ángel dorado que corona la Columna de la Victoria para escuchar al senador por Illinois, en el único discurso público que dio en el marco de su primera gira internacional como candidato.
Fue una bienvenida entusiasta y una gran fiesta que muchos percibieron como un primer paso hacia una nueva relación entre Europa y Estados Unidos.
Con una insólita pancarta con la leyenda "Obama for Kanzler" (que en una mezcla de inglés y alemán significa "Obama para canciller") colgada del cuello, Dirk Mirow, un alemán de 41 años, llegó puntual a las 16, la hora fijada para el comienzo del acto, tras recorrer 400 kilómetros desde su pueblo natal, en el sur de Alemania.
Según contó, vino a respaldar a Obama y a verlo, por fin, en vivo y en directo. "Obama está definiendo una manera de hacer política a nivel mundial. La mayoría de los cambios a menudo vienen de la gente común, no de los Clinton", sostuvo Mirow, que afirmó que, si pudiera, cambiaría a sus "viejos" políticos alemanes por el candidato estadounidense.
Para él, al igual que para la mayoría de los que acudieron al encuentro de ayer, sólo con Obama se puede reconstruir una "relación transatlántica" que lleva años de crisis.
El discurso de Obama había sido largamente anunciado y la ciudad, llegado el día del estreno, se preparó como nunca antes para la ocasión.
Durante toda la tarde hubo música y comida en varios puntos del Tiergarten. A lo largo de la avenida se instalaron pantallas gigantes, escalas casi obligadas del enorme flujo de gente que buscaba acercarse al escenario.
Muchas personas, en su mayoría jóvenes, se sentaron en el suelo para leer o jugar a las cartas, a la espera de Obama. El clima se asemejó a uno de los tantos festivales de música a los que la ciudad está acostumbrada. Los 700 policías que la municipalidad desplegó para velar por el orden público apenas se notaron.
Muchos coincidieron en que la elección de la ciudad no fue casual. "Berlín es la única ciudad que se ha convertido en el símbolo mundial de la paz, después de la caída del Muro", explicó Robin Hemingway, un afroamericano radicado en Berlín, miembro del comité de apoyo del senador de Illinois. Destacó la importancia electoral de este encuentro al recordar: "Hay 30.000 ciudadanos norteamericanos en Berlín y 300.000 en Alemania. Su voto es fundamental". Con él coincidió la danesa Elen Sondergard: "Hay muchos extranjeros viviendo en Berlín, una ciudad simbólica que actualmente es una de las más representativas de toda Europa".
"Si Obama hace la mitad de lo que promete, el mundo será un lugar mejor", dijo, por su parte, Frank Meyer, de 43 años.
Con el fin de evitar que la televisión registrase lemas inoportunos contra Obama, los agentes de seguridad no permitieron el ingreso de banderas en la franja cercana al escenario.
Hubo, no obstante, un asistente que se atrevió a llevar un mensaje diferente en medio de la muchedumbre: Martin, un alemán que no quiso dar su apellido y que llevaba un cartel azul con el símbolo de Obama ensangrentado, que rezaba: " No, you can t ", ("No, no puedes", en contraste con el eslogan de campaña del candidato, que es "Sí, podemos").
"Obama ya rompió todas sus promesas y hoy nos está pidiendo más tropas. ¿Dónde está la libertad de expresión cuando se hace campaña electoral en un lugar público, sin la posibilidad de que la gente conteste?", preguntó. Nadie le prestó atención.
Cuando Obama subió al escenario, poco después de las 19, el cielo había adquirido un intenso color naranja, y la multitud lo recibió como si fuera una estrella de rock.
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