lunes 26 de octubre, 5:37 PM
Bogotá, 26 de octubre (Télam).- El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, llamó hoy a su colega de Venezuela, Hugo Chávez, a acordar "una coordinación de actividades" que permita proteger la vida de ciudadanos de ambos países, luego de que se conociera que 10 personas fueron asesinadas en una zona de la frontera común.
"Hago un llamado al gobierno de Venezuela, a su presidente, para que por encima de cualquier diferencia busquemos cómo puede haber una coordinación de actividades para proteger el derecho a la vida de los ciudadanos colombianos y de los ciudadanos venezolanos", dijo Uribe.
"A nosotros nos duele por igual un crimen aquí o un crimen allá", agregó el mandatario colombiano en declaraciones que reprodujo la agencia noticiosa italiana ANSA.
El pedido de Uribe tuvo lugar luego de que se conociera que 10 personas fueron asesinadas ayer en una zona del estado (provincia) venezolano Táchira fronteriza con Colombia.
El defensor del Pueblo colombiano, Vólmar Pérez, informó a la prensa que "de los 10 cadáveres, ocho son colombianos, un peruano, compañero de una señora de origen colombiano, y hay una venezolana también".
"Las hipótesis aquí presentes pueden ser temas de mafia, pueden ser temas de milicias, pueden ser temas de guerrilla, en fin, y nosotros todavía no tenemos una hipótesis clara", señaló el canciller Jaime Bermúdez.
El gobierno colombiano dispuso que un avión estatal transporte los cadáveres.
Las víctimas fueron secuestradas por un grupo armado el 11 de octubre, mientras jugaban un partido de fútbol en Chururú, un poblado del municipio Fernández Feo, en el estado Táchira, según relató el sobreviviente Manuel Júnior Cortés al diario bogotano El Tiempo.
En sus declaraciones a El Tiempo, reseñadas por la agencia noticiosa cubana Prensa Latina, Júnior Cortés aseguró que desde entonces las víctimas permanecieron juntas, encadenadas de a dos, en un campamento en la cima de una montaña, custodiados por unos 18 hombres armados al mando de uno que se hacía llamar Payaso.
Júnior Cortés, de 18 años, relató que durante 14 días los cautivos estuvieron expuestos a la intemperie y fueron alimentados únicamente con arroz, atún y agua.
El joven indicó que durante el cautiverio, Payaso preguntaba continuamente a los rehenes dónde estaban los jefes "paracos" (como se denomina corrientemente a los paramilitares en Colombia), pues creía que los secuestrados habían sido reclutados por algún grupo guerrillero de ultraderecha.
Agregó que el viernes pasado, los captores quemaron el campamento y se llevaron a los rehenes en dos camionetas.
"Cuando pararon, nos hicieron bajar, arrodillados en el piso y golpeándonos sentimos la ráfaga de seis o siete disparos, de los cuales me pegaron uno solo; uno o dos minutos después abrí los ojos y estaba vivo; toqué a los demás amigos, pero estaban muertos", narró.
Júnior Cortés afirmó que caminó más de tres horas con una herida en el cuello y que gracias a un campesino de la zona pudo recibir atención. (Télam).- ajl-dc-cdb26/10/2009 17:34
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