domingo 20 de abril, 11:08 AM
ASUNCIÓN (AFP) - El tema de una eventual renegociación de los tratados de las gigantescas hidroeléctricas binacionales de Itaipú (con Brasil) y Yacyretá (con Argentina) forma parte de la campaña electoral paraguaya, y preocupa a Brasilia, que busca evitar un aumento de precio similar al que hizo Bolivia en su momento.
Los brasileños, poco dispuestos a fijar la mirada fuera de su propio país-continente, se pusieron alerta cuando escucharon que el ex obispo izquierdista Fernando Lugo prometía "exigir" el aumento del precio de la energía eléctrica que Paraguay les vende. Lugo plantea que el monto de 300 millones de dólares que Brasil le paga anualmente a Paraguay es irrisorio y que en realidad debe pagar entre 1.500 y 2.000 millones, a precio de mercado.
Dicha energía surte al 25% de los consumidores brasileños, particularmente a los ricos estados de Sao Paulo, Río de Janeiro, Paraná y Río Grande do Sul. "Cuando no existe un precio justo entre un país más poderoso y otro más débil, predomina el conflicto", dijo Lugo. A partir de ahí, un sector de la prensa brasileña lo bautizó el "alborotador de gallineros", y empezó a dedicar más espacio a la campaña electoral paraguaya.
Su promesa despertó simpatías entre muchos paraguayos. Actualmente Lugo aparece como favorito: recibe el 34% de las intenciones de voto, contra el 29% del ex general Lino Oviedo y el 28,5% de la oficialista Blanca Ovelar, según el último sondeo.
Ovelar apeló a una actitud más salomónica para referirse al tema Itaipú. "Prefiero reunir técnicos nacionales y extranjeros para definir qué es lo mejor", dijo.
Mientras, Oviedo busca asociar su imagen a la de un estadista negociador. En su propaganda electoral mezcló a Lugo con los presidentes Hugo Chávez (Venezuela) y Evo Morales (Bolivia) bajo el rótulo "conflictivos". Más abajo aparece su foto al lado de Luiz Inácio Lula Da Silva (Brasil) y Cristina Kirchner (Argentina) con la leyenda "negociación".
El plan que presenta Oviedo para Itaipú es dedicar la parte de la energía que actualmente Paraguay le vende a Brasil -el 50% de lo que produce la represa- a empresas instaladas en territorio paraguayo con capital brasileño (que recibirían reducciones impositivas) para generar empleos. "Por más que haya sido suscrito durante la dictadura, el tratado es el tratado y el tratado no se toca en forma unilateral. Mi posición es la negociación", dijo Oviedo en declaraciones a la AFP.
Otro asunto que preocupa al "gran vecino" de Paraguay es el plan de gobierno de "rigurosidad" de Lugo con los llamados 'brasiguayos', los aproximadamente 500.000 brasileños instalados del lado paraguayo de la frontera para cultivar soja. El obispo prometió a los campesinos paraguayos "limitar" la superficie de cultivo en zonas que consideró de preservación ambiental.
Brasil respondió con su acostumbrada diplomacia. "Tenemos que tener un proyecto de apoyo. Nosotros entendemos la importancia que Brasil tiene para Paraguay", dijo el ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Celso Amorim. Amorim anunció la próxima construcción de una línea de transmisión eléctrica en Paraguay desde Itaipú que le permitirá radicar nuevas grandes empresas industriales, especialmente agroexportadoras.
Por su parte, la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, dio pasos importantes para conquistar la simpatía de los líderes paraguayos. Apenas asumió en diciembre, visitó la represa hidroeléctrica Yacyretá, elogió la "heroica historia" paraguaya y recibió hace pocas semanas en la Casa Rosada a los tres candidatos en pugna.
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