miércoles 4 de noviembre, 2:41 PM
Por Alan Baldwin
LONDRES (Reuters) - La salida de Toyota de la Fórmula Uno deja a este deporte con una mínima participación japonesa, menos dinero y el equilibrio de poder volviendo a inclinarse hacia los equipos de propiedad privada.
Mientras los fabricantes seguirán proporcionando la columna vertebral, habrá sólo tres de ellos en 2010: Ferrari, propiedad de FIAT, Mercedes y Renault.
Toyota se unió a las decisiones de BMW y Honda, que se habían retirado de la F1 hace menos de un año. Mientras, Renault tiene una suspensión de dos años en suspenso por su participación en el escándalo de arreglo de una carrera.
"Quizás este es el final de una década de dominio de los fabricantes en la F1 y lo que veremos en la próxima década es un deporte que se parece mucho más al de la década de 1990", dijo a Reuters el director ejecutivo de Williams, Adam Parr.
La partida de estos equipos es sin duda un golpe al prestigio de la F1 y a su poder de atracción. Pero pese a esto, en la próxima temporada habrá más equipos que en el 2009.
Mercedes pretende romper la tendencia mediante la compra de una participación mayoritaria en el campeón Brawn GP, manteniendo al mismo tiempo, por el momento, su participación del 40 por ciento en McLaren.
Toyota, que entró a la F1 en 2002, se unirá a las filas de los que llegaron y se fueron en un suspiro. "En lo que se refiere a la F1, es sólo un hecho de la vida que los equipos vienen y se van", agregó Parr.
Lo verdaderamente impensable sería que se marche Ferrari, que ha marcado este deporte desde 1950 y tiene más admiradores que nadie. Pero los italianos necesitan a la F1 tanto como la categoría los necesita a ellos.
ESPERANZA DE SAUBER
Toyota, que carece de glamour y sufre por una rígida cadena de mando, lanzó dinero en la F1 en un vano intento de comprar el éxito. Su partida será igual de cara y la ironía es que llega justo cuando los costos están bajando.
El cierre de la operación de Colonia, con 650 empleados, no será barato en virtud de la legislación laboral alemana y una venta no es una opción, ya que el equipo fue parte de la fábrica de automóviles Toyota en lugar de ser independiente, como la instalación de Honda.
Mucha gente perderá sus puestos de trabajo, por lo que todos los equipos tendrán que reducir sus costos.
Toyota firmó en agosto un pacto comercial denominado "Acuerdo de la Concordia", válido hasta 2012. Debido a esto también podrían haber algunas cláusulas que generarán pagos para el jefe comercial de la F1, Bernie Ecclestone.
Casi lo único positivo es el salvavidas que Toyota ha lanzado al ex equipo BMW Sauber, cuyos nuevos propietarios han tenido que esperar como suplentes oficiales mientras mantienen las esperanzas de alcanzar un puesto vacante.
En teoría, la grilla de partida del 2010 tendrá 13 equipos, tres más que este año, aunque nada garantiza de que no se vayan más escuderías antes del comienzo de la temporada en marzo en Bahréin.
De estas 13, cinco serán nuevos equipos de propiedad privada, cuya salud financiera no puede darse por sentada, mientras que el mismo número estará impulsado por motores Cosworth que vieron competencia por última vez en 2006.
Con Bridgestone, único proveedor de neumáticos, próximo a retirarse a finales de 2010, el nuevo presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), Jean Todt, tiene algunos incendios que apagar a menos de dos semanas del inicio de su mandato.
Su predecesor, Max Mosley, luchó para reducir los costos, con la F1 a punto de volver a los niveles de la década de 1990.
La salida de Toyota amenaza con llevar a la categoría de nuevo a principios de 1980, cuando no existía ni Gran Premio de Japón, ni equipos, proveedores de motores o conductores de ese país.
Suzuka, propiedad de Honda, tiene un acuerdo para acoger el Gran Premio de Japón sólo hasta 2011 y queda por ver si los dueños del circuito tendrán ganas de ampliar el contrato sin equipos japoneses en la competencia.
La llegada de circuitos cada vez más lujosos, como el de Yas Marina de Abu Dhabi en 2009 o Singapur en 2008, podría dar la impresión de que la F1 va viento en popa.
Sin embargo, Francia no tiene ningún gran premio, Gran Bretaña está luchando para permanecer en el calendario y Spa, en Bélgica, ha sufrido fuertes pérdidas.
Además, el nivel de afluencia del público este año en el Gran Premio de Turquía fue lamentable y no hay aún ninguna carrera confirmada América del Norte.
Brawn GP y el nuevo campeón Jenson Button siempre se sintieron bien durante esta temporada. Pero si se lanza una mirada excluyéndolos, la realidad parece mucho más aterradora.
(Editado en español por Javier Leira)
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