miércoles 4 de noviembre, 12:00 PM
Por Paul Taylor
PARIS (Reuters) - Veinte años después de la caída del Muro de Berlín, el sueño del estadista alemán Helmut Kohl de una Alemania unida que condujera a una Europa políticamente integrada aún no termina de cumplirse.
La situación seguirá igual a pesar de la próxima esperada entrada en vigencia del Tratado de Lisboa de la Unión Europea (UE).
La unificación de Alemania posiblemente provocó el último gran paso hacia la integración europea con el acuerdo alcanzado en 1991 en Maastricht para establecer una unión económica y monetaria con una sola divisa y una política exterior y de seguridad común.
La resistencia euroescéptica de Gran Bretaña y la renuencia de Francia para compartir mayor soberanía evitaron que la UE se acercara más al sueño de Kohl de una completa unión política similar al sistema de Gobierno federal alemán.
Después de Maastricht, la ampliación del grupo para integrar a nuevos miembros del ex bloque soviético se convirtió en la prioridad, reemplazando la meta de una integración más profunda.
De estar compuesta por 12 Estados, la UE ha llegado a contar con 27 países miembros, abarcando la mayor parte del continente.
Mientras el Gobierno comunista se desmoronaba en Europa del Este en 1989, Kohl, entonces canciller de Alemania Occidental, buscó disminuir las profundas ansiedades de sus vecinos respecto al proceso de reunificación al insertarla en un proceso más amplio de unidad europea.
En un conocido discurso al parlamento realizado el 28 de noviembre de 1989 en Bonn, en el cual establecía un plan de 10 puntos para la unidad alemana, Kohl declaró que "se están abriendo oportunidades para superar la división de Europa y por consiguiente también para nuestra patria".
Kohl quería vincular la nueva Alemania a una Europa unida y a la OTAN para evitar cualquier renacer del nacionalismo. El argumentó que una unión económica y monetaria sería desequilibrada a menos que Europa consiguiera paralelamente una unión política.
El estadista fue el último líder alemán en proclamar el ideal de un Estados Unidos de Europa, una visión que actualmente se encuentra limitada a un grupo de federalistas como el ex primer ministro belga Guy Verhofstadt.
Los sucesores de Kohl Gerhard Schroeder y Angela Merkel han demostrado menor entusiasmo respecto a la UE y mayor voluntad para defender los intereses nacionales de Alemania.
TRATADOS
El Tratado de Maastricht impulsó una reacción violenta contra el dominio de Bruselas, provocando derrotas en los referéndums de varios países que malograron los esfuerzos de reformar las instituciones de la UE hasta el momento.
El tratado de Lisboa incluye medidas para una unión política más estrecha, como la creación de un poderoso jefe de política exterior con un servicio diplomático y un presupuesto multimillonario. Sin embargo, los estados miembros mantendrán su poder de veto sobre las decisiones de política exterior y defensa, así como impuestos y presupuesto de la UE.
El tratado también establece un presidente de largo plazo del Consejo Europeo de líderes de la UE y hace más eficiente el sistema de toma de decisiones dando mayor peso a la cantidad de población.
El Parlamento Europeo tendrá un poder de co-decisión en un rango más amplio de la legislación de la UE.
Pero el bloque europeo aún está lejos de la visión federal de Kohl. De hecho, el Tribunal Constitucional de Alemania pareció fijar los límites frente a cualquier ampliación de una integración europea más sustancial al dar su dictamen sobre el tratado de Lisboa.
(Reporte adicional de Tom Heneghan; Editado en español por Juana Casas)
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